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El dengue, enfermedad endémica de Yucatán

Si bien el dengue existe en México desde hace muchos años, resurgió en Yucatán a fines de los setentas como consecuencia de cambios demográficos y otros factores de riesgo, como las migraciones de poblaciones del campo a la ciudad, que se concentraron en áreas semiurbanas, con el establecimiento de viviendas precarias; así como de importantes brotes de dengue en América del Sur, por virus importados de otros continentes, entrando así al estado, donde permanece hasta hoy en forma endémica.




¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad producida por un virus (denguevirus) de la familia de los Flavivirus, del cual —hasta el momento— existen cuatro variedades diferentes capaces de producir inmunidad específica a cada serotipo en particular, pero no de tipo cruzada. Se caracteriza por fiebre, dolores musculares, dolores articulares, cefalea, ronchas en algunas ocasiones y otros síntomas menos frecuentes.

¿Cómo se transmite?

La enfermedad se transmite de humano a humano únicamente por la picadura del mosquito Aedes aegypti, que previamente pico a una persona enferma (en estado febril). El mosquito hembra infectado pica a una persona sana, que a los pocos días desarrollará la enfermedad, dependiendo del serotipo inoculado y de la susceptibilidad del huésped.
La característica principal del dengue es la convivencia estrecha del vector con el ser humano, ya que éste le propicia sus principales criaderos para su reproducción y posteriormente lo alimenta con su sangre.




Síntomas

Los síntomas del dengue aparecen después de un periodo de cuatro a siete días y se presentan como:

Fiebre
Dolor de huesos
Dolor de cabeza intenso (en la frente)
Dolor de ojos (que se incrementa al moverlos)
Erupción en la piel (parecida al sarampión)
Náuseas
Vómito
Insomnio
Prurito (comezón)
Falta de apetito
Dolor abdominal

En casos graves:

Hemorragia
Convulsiones a causa de la fiebre
Deshidratación severa

Enfermedades con las que se puede confundir

El dengue tiene síntomas en común con virus como chikungunya y zika; son diferentes, aunque el vector (mosquito Aedes Aegypti) es el mismo. Las tres enfermedades tienen síntomas en común, como fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular y de articulaciones, además de malestar general.
Es muy importante que ante la presencia de estos síntomas, acudas de inmediato a la unidad de salud más cercana para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Pruebas para diagnóstico

Ante la sospecha de padecer dengue, se deben realizar pruebas de sangre, dependiendo de la evolución de la enfermedad: si la infección es aguda (días 1 a 5 del inicio de los síntomas) se debe tomar una muestra de sangre en busca del virus (RT-PCR en tiempo real ó NS1).
Si la infección se encuentra en la fase de recuperación o convalecencia (a partir del sexto día del inicio de síntomas) se tomará una muestra de sangre para detectar anticuerpos IgM e IgG. También se puede realizar el aislamiento viral en suero, líquido cefalorraquídeo o biopsia hepática.




Medidas de prevención

Ya que la única forma de enfermarse es por la picadura del mosquito Aedes aegypti (hembra) infectado, la enfermedad puede evitarse, impidiendo ser picados por estos insectos, cuestión sumamente difícil en áreas tropicales húmedas como las costas de nuestro territorio nacional.
La manera de protegerse es seguir las medidas de saneamiento básico y protección personal. En época de lluvias es importante prevenir que el mosquito se reproduzca, mantén limpios el techo y patio de tu hogar, además de lavar, tapar, voltear y tirar todos los objetos que puedan acumular agua porque estos pueden convertirse en criaderos del mosquito.




Inmunización: ¿Qué hay de las vacunas?

Existen la vacuna Dengvaxia® (CYD-TDV), desarrollada por Sanofi Pasteur— hasta ahora su comercialización ha sido autorizada para ser utilizada en personas de 9 a 45 años residentes en zonas endémicas. La OMS ha recomendado condicionalmente su uso en zonas en las que el dengue es muy endémico (seroprevalencia del 70% o más) y ha pronunciado que los ensayos clínicos han demostrado que la vacuna CYD-TDV es eficaz y segura en personas que ya han sido infectadas anteriormente por el virus del dengue (sujetos seropositivos), pero conlleva un aumento del riesgo de dengue grave en los infectados por vez primera tras la vacunación (sujetos seronegativos).
La estrategia recomendada para los países que estén pensando en incluir la vacunación en sus programas de control del dengue consiste en determinar el estado serológico de los sujetos antes de la vacunación y en vacunar únicamente a los que ya hayan sido infectados con anterioridad, de acuerdo con los resultados de una prueba de anticuerpos o con la demostración de una infección previa confirmada mediante pruebas de laboratorio.
La vacunación debe formar parte de una estrategia integrada de prevención y control del dengue, y sigue siendo necesario aplicar otras medidas preventivas, como un control bien ejecutado y mantenido de los vectores. Estén vacunados o no, los pacientes deben buscar rápidamente atención médica en caso de que presenten síntomas de dengue.

Tratamiento

Para una enfermedad que es compleja en sus manifestaciones, el tratamiento es relativamente simple, barato y muy efectivo para salvar vidas, siempre y cuando se hagan las intervenciones correctas y oportunas. La clave es la identificación temprana y la comprensión de los problemas clínicos durante las diferentes fases de la enfermedad, lo que da lugar a un enfoque racional del abordaje de casos y una buena respuesta clínica.
Es importante no automedicarse, no usar aspirina, debido a que su efecto puede provocar hemorragias. No usar antibióticos por que el dengue es producido por virus y los antibióticos solo atacan a las bacterias.
En caso de dengue grave, la asistencia prestada por médicos y enfermeras que tienen experiencia con los efectos y la evolución de la enfermedad puede salvar vidas y reducir las tasas de mortalidad de más del 20% a menos del 1%. Es decisivo mantener el volumen de los líquidos corporales.
La detección clínica y el tratamiento adecuado de los pacientes con dengue puede reducir de forma significativa las tasas de mortalidad por dengue grave.


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