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Mucha gente desconoce los daños que el estrés provoca en su cuerpo, hasta que resultan demasiado evidentes para ignorarlos. El estrés es una respuesta de tu organismo ante una situación de riesgo que te permite superarla y crecer, pero cuando pierdes el control sobre tus niveles de ansiedad, las consecuencias orgánicas podrían ser peligrosas.




Las causas del estrés pueden ser psicosociales (problemas económicos, laborales, familiares); bioecológicas (uso de sustancias tóxicas, enfermedades); o de personalidad (manejo de la ansiedad). Y sus consecuencias en nuestro organismo pueden ser físicas y psíquicas. Identificar algunos de sus efectos, te permitirá prevenir mayores males. 5 de los efectos más frecuentes son los siguientes:

1. Ansiedad y depresión. La preocupación excesiva y la incapacidad de tomar decisiones aparecen, provocando también episodios de insomnio que repercuten en tu estabilidad mental y emocional.




2. Obesidad y sobrepeso. Al estar en constante estrés, tu ingesta de alimentos altos en calorías aumenta, buscando satisfacer necesidades emocionales.




3. Úlceras.
Tu sistema digestivo se altera e incrementa la producción de ácidos estomacales, lo cual favorece el desarrollo de úlceras, indigestión y malestares.




4. Disminución del deseo sexual y fertilidad.
La producción elevada de cortisol reduce la generación de las hormonas que alimentan la libido. También, las mujeres con altos niveles de alfa-amilasa tienen más dificultades para quedar embarazadas.




5. Enfermedades cardiacas.
La adrenalina aumenta el ritmo cardiaco y la presión arterial, así como el nivel de hormonas en la sangre, ocasionando problemas cardiovasculares.




Es importante proteger tu cuerpo del estrés, identificando los detonadores de tensión, y practicando métodos que te ayuden a controlar sus consecuencias como son: la meditación, el yoga, el ejercicio, dormir lo suficiente, alimentarse balanceadamente y planificar el tiempo; además, un chequeo regular te ayudará a detectar los síntomas antes que hagan su aparición. De ti depende, ¡cuídate!



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